respuestas laterales, un texto

Quizá fuera esa forma de caminar, fácilmente malinterpretada, en el prólogo al café solo y la primera pava de mate, la culpable del exabrupto veinal. Siempre presto a las respuestas laterales cuando el silencio lo esquivaba arrinconándolo, él se dirigía a todos, con la mirada inconclusa. Con maneras de experimentado timador y dotes de dudosa procedencia, en otras circunstancias le hubieran dicho que en directo siempre ganaba. De hecho lo habían hecho, al tiempo que se despojaban y mientras daban las gracias.

Entenderlo de cualquier otra forma era no hacerlo y en ese intersticio hibernaba la esperanza.

Cuando el arbitrario ritmo de la calle se hizo más cercano, su mano izquierda zozobró en el bolsillo de la americana. En ese instante de embriaguez grisácea, se adivinó huérfano y una vez más repasó la lista de musicales en cartelera del West End.

Mamma mia.

Etiquetado ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *