entrevista a raquel barrera

Me ha gustado cómo salió la entrevista que le hice a Raquel Barrera, directora del primer documental español sobre “Bollywood”, para este número #09 de Y SIN EMBARGO.

Camino a Bollywood” se estrena en octubre en el Festival de Sitges 06 y es el primer largometraje producido por 16novenos.

La reproduzco a continuación (vía YSEblog):

¿por qué Bollywood y por qué un documental?

Como suelen decir, los temas vienen a ti, y no tú a ellos… Bollywood llegó a mí a través de la obsesión de Sara, mi hermana, por este género cinematográfico.
Tengo que ser sincera, y decir que primero me fascinó más la obsesión de Sara que Bollywood en sí, pero que luego poquito a poco lo he ido conociendo a través de su mirada.

-El cine de Bollywood ¿es naif?

Estando en India nos dijeron al equipo de rodaje que nosotros éramos un poco naïf por nuestra actitud… no sé qué decirte.


-¿Es una simple moda allí? ¿Y aquí en Occidente?

Bollywood lleva funcionando y triunfando desde los años cincuenta en India, expandiéndose por toda Asia, África, América y llegando a Europa también… por ejemplo hay muchos fans latinoamericanos que forman una gran comunidad en Internet, en Alemania la televisión pública emite dos películas Bollywood a la semana, Londres estrena las películas Bollywood simultáneamente con India…

-¿Existe una infantilización, un cierto reduccionismo, en el abordaje que realiza la industria de Bollywood?

Una película Bollywood es un relato, y remite al teatro y los mitos antiguos de India. Así pues hablamos de arquetipos más que de personajes en sí: hay el héroe, su amada, el antagonista, un objetivo, un ayudante, un impedimento para conseguir el objetivo, un personaje cómico, acompañado de música, etc. Nuestros relatos también beben de esto, no hay más que mirar la dramaturgia griega, de donde todos bebemos…
Sus temas son también los nuestros.

-Un cine que se define a sí mismo como “industria de entretenimiento” se aleja de las búsquedas del cine de autor?

Yo creo que esto no es único en India: en el cine de todos los países también encuentras ‘autores que entretienen’ o ‘pretensiones de entretenimiento que aburren y no aportan nada’… creo que el problema son las ‘pretensiones de’, si es que hay problemas.

-Hay una escuela de autores/directores indios que opten por el Art Cinema como Satyajit Ray? ¿Es este otro tipo de cine aceptado por el gran público?

India es tan grande y plural que hay de todo: cine ‘de autor’ con gran éxito en el extranjero, cine ‘Bollywood’, cine regional en una lengua propia que triunfa sólo en su zona… esto le da riqueza a la cultura de un país.
India es una gran potencia para el cine: el público objetivo que tienen los cineastas indios son los 1.100 millones de habitantes que tiene su país.

-Encuentras coincidencias en la manera de abordar los números musicales de un director indio como Raj Kapoor y un taiwanés, como por ejemplo, Tsai Ming-liang?

De Tsai Ming-liang vi hace poco ‘El sabor de la sandía’ y me sorprendió mucho; hacía tiempo que una película no me atrapaba tanto sin saber exactamente por qué.
Hay una muy cuidada estética y un ritmo pausado, al igual que en películas indias, pero creo que los números musicales los abordan de manera distinta: Ming-liang los enfoca desde la ironía mientras que en India los abordan de manera seria aunque puedan hacer bromas o sean actores cómicos los que bailan.

-¿Por qué tanto “musical”? Si se trata, al fin y al cabo, de un contrato de lectura, de qué manera un director de cine de Bollywood piensa que el espectador comprenderá o aceptará que en el medio de cualquier situación aparezca un número musical, donde además, los protagonistas parecen más preocupados por su apariencia que por cualquier otra cosa?

Primero, hay que contar con que nuestro ‘contrato de lectura’ no es el suyo… su cultura, su forma de vivir, de expresarse, de mirar, son distintas a las nuestras.
Para el público de India una película tiene que hacerte pasar por todos los estados emocionales, así pues puede haber una historia central con 5 subtramas en las que suceden muchos hechos y canciones ya que la música es fundamental en su cultura.
Antiguamente los números musicales estaban perfectamente integrados en el film, es ahora que cada vez más rompen la narrativa y parecen piezas propias… que muchas veces es lo que hace ir a un sector de los espectadores al cine.
Una anécdota: en India se venden VideoCDs con los números musicales de las películas antes que éstas se estrenen… ¿no es esto un perfecto reclamo publicitario?

-El poder de una industria cinematográfica como la India… ¿se debe a la cantidad de población? ¿Tiene que ver con éso?

Su poder reside en su aceptación y expansión más allá de sus fronteras y, aparte, que es cada vez más un fuerte generador económico… genera riqueza, muchos puestos de trabajo, y exporta una imagen positiva al resto del mundo.

-¿Cómo se manifiesta la diferencia de clases o cómo la refleja una industria de estas características?

Esta diferencia ya está presente en un set de rodaje. El ‘spot boy’ (eléctrico)
seguramente ha llegado a Bombay procedente de un pueblo pobre para intentar mantener a su familia, mientras que un miembro del elenco artístico puede tener tres mansiones (a las que llaman ‘bungalow’) en una misma calle.

-El cine ¿debe reflejar la realidad? ¿Qué realidad?

Un autor de cine debe ser sincero, tener personalidad y respetar la propia película… y si ésta es reflejo fiel de la realidad o no, a mi entender es más secundario.
Lo importante es que no se manipule al espectador ni la historia para ser efectista…

-Decías que “el color te lo da el estar ahí”. ¿Cómo te han influído los colores, tal vez saturados, a la hora de decidir cómo habría de ser estéticamente el primer documental español sobre Bollywood? Veo una elección como de sobriedad, de austeridad, en la gráfica y la imagen del documental que sienta una cierta distancia con la presuntuosidad de los típicos carteles Bollywood -e incluso Hollywood-.

Para mí, la percepción de Bombay es marrón: el suelo, el cielo antes del monzón, la piel de la gente, los edificios, la pesadez de la atmosfera…
Es muy impactante en comparación con lo que estoy acostumbrada a ver puesto que no había visto tantos tonos de marrones, ocres, naranjas, rojos y amarillos.
La estética de nuestro documental viene un poco dada por cómo nos gusta trabajar y luego por nuestros medios.
Primero, no somos una superproducción, así que ni buscamos ni pretendemos aparentar estéticamente lo que no somos.
Luego, no debemos olvidar que el eje que mueve este documental es la pasión, la ilusión de una persona por Bollywood y no el cine en sí. Es complicado explicar esto: a mí me mueve rodar el documental la pasión de Sara, no Bollywood. Y así el documental sería el reflejo de la mirada y las vivencias de Sara en Bollywood a través de mi punto de vista (puesto que yo llevaba la cámara: lo que yo veía es lo que el espectador verá), y mi punto de vista (a nivel narrativo) es muy distinto a lo que sería intentar imitar un estilo ‘Bollywood’.
Y, para ser más sinceros, sería absurdo emular su estética puesto que sería un intento fallido: simplemente está fuera de mis capacidades.

-Cuéntanos cómo fue la experiencia de filmar “Camino a Bollywood”. ¿Estás satisfecha?

Aún no tengo la suficiente distancia emocional y temporal respecto a este proyecto para hacerte una valoración…
Es un proyecto en el que llevo años trabajando y de repente en pocos meses ha llegado a su postproducción, su fin y su inminente estreno en el festival de Sitges, así pues ha sido también un proceso vertiginoso en el que ha habido muchas satisfacciones y mucho sufrimiento.
Hay satisfacción al pensar en la gente que ha apoyado el proyecto desde el principio y ha puesto todo su entusiasmo y fuerzas a trabajar en él, y, evidentemente, también del resultado, puesto que me he llevado más de una sorpresa positiva.
Aún así, también me mortifico un poco pensando en todas las cosas que tendrían que haberse rodado ‘de otra manera’ para que hubiesen quedado mejor puesto que lo que se hace en el rodaje va a misa.

-¿Qué sigue ahora? ¿Cuáles son los planes y próximos proyectos?

Ahora mismo sólo espero que se estrene en Sitges y luego en los cines guste a la gente, que es para lo que trabajamos, para que los demás vean la película y vivan un poco lo que hemos vivido y, así, hacernos querer (u odiar) un poquito.

Etiquetado , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *