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Fernando Prats: “Un móvil no nos convierte en fotógrafos. Sí en captadores de instantáneas” 

Desde la aparición del primer móvil con cámara fotográfica en el año 2000, la tecnología no ha dejado de evolucionar hasta ofrecernos dispositivos que incorporan cámaras de alta resolución dotadas de innumerables prestaciones muy cercanas a los aparatos profesionales. Un hecho que, junto al gran abanico de aplicaciones que hoy en día permiten editar, retocar, y, en definitiva, mejorar una imagen al gusto, convierte a cada usuario en un potencial artista. Pero solo potencial, porque para crear de verdad hace falta esa magia que transforma una imagen en un relato, la sensibilidad que le hace cobrar vida y la dota de significado. Y este es un terreno que domina a la perfección el director de arte y fotografía, artista audiovisual y comunicador, Fernando Prats, que desde hace 30 años imparte sus enseñanzas alrededor de la imagen, y es el creador en España del primer taller de vídeo y fotografía con móviles. Tuvimos oportunidad de charlar con él en uno de los acogedores rincones que ofrece Seventy Barcelona, la nueva guest house de Núñez i Navarro, dónde nos explicó más acerca de su verdadera pasión: investigar desde la fotografía, el diseño, el vídeo, la poesía, la música y otras disciplinas, el cruce de la palabra y algunas de sus representaciones. 

Fernando Prats, nació en Morón, Buenos Aires, aunque se trasladó a Barcelona, hace casi 20 años, en busca del gran relato europeo que percibía a través del cine, la música y  especialmente la literatura. Y se encontró con una ciudad que él mismo define como “estimulante” de la que le atrapó su clima, la coexistencia de culturas y la gran cantidad de propuestas que ofrece a solo 15 minutos de distancia: “Me provoca ganas, deseos e ideas para producir cosas. Tengo mar y montaña. Me gusta mucho para vivir y es posible hacerlo con cierta inquietud. En ella conviven lugares con contraste moderno y lo que queda de otra época: Caixaforum, Parc del Forum, el 22@; también sus pasajes, como el pasaje Batlló”.  

Actualmente da clase en el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya y trabaja junto a artistas, empresas culturales y marcas con un interés por lo visual. Entre sus muchas publicaciones encontramos títulos como “Corto y afilado”, “Cómo volver a casa, pero no”, “Una al día”, “Immadencity, “Las penas de los sin lágrimas” o “V__ICE”. Al preguntarle sobre su trabajo nos aclara de forma rotunda: “Me considero más bien un comunicador que un fotógrafo al uso. ”. Y nos confiesa: “La fotografía para mí no fue un amor muy temprano. Soy un creador. Siempre me han interesado diferentes disciplinas artísticas. Escribir, la música en grupo y mediante ordenador, la poesía, el diseño. Y también he hecho revistas. Me gusta jugar con la imagen, la tipografía… Hacía algunas fotos con una Kodak Instamatic de mi abuela y alguna compacta. Pero me adentré en la fotografía hace aproximadamente 15 años.” 

Sin embargo, una vez inmerso en la fotografía, su interés por las imágenes captadas desde el móvil no se hizo esperar demasiado: “Me interesa la provocación con intención. Poner en duda en lugar de describirEscarbar lo que hay entre A y B, en los intersticios, que decían los postestructuralistas franceses. Por eso mi interés por la fotografía con móvil surgió temprano.  El móvil es una herramienta al alcance de todos. En 8-9 años ha dado un gran giro. Hasta las grandes marcas se enfocan en ello. Se trata de una herramienta que democratiza gracias a que asimila lo que se puede hacer con un gran equipo. Ahora existe una vasta cultura al alcance de todos si eres una persona con muchos intereses. Y al abasto de las escuelas, de la educación”.  

Para Fernando Prats formar a la gente es una parte importante de su profesión: Hace 30 años que doy clase, a todo tipo de personas y de edades. Me gusta escuchar cuáles son sus necesidades. Y poner en duda, con el mecanismo poético. Entiendo que este trabajo sin dedicación plena no siempre es posible. Pero cuando lo es da grandes resultados”. Y lo tiene claro: “El aprendizaje ha de despertar la curiosidad que hoy está anquilosada.  El tiempo de ocio hoy es automatización, en muchas ocasiones, y rutina: por ejemplo, mirar redes… Roland Barthes hablaba del Punctum en una obra: aquellque además de mirar y ver puedo atravesar. Cruzo la herida (porque provoca un punzamiento) y me alejo del campo nominal que me aporta solo la visión. También vemos hoy que hay un ansia por ser popular o ser reconocido. Juan Carlos Onetti podría haberse preguntado ¿Cuál es el objetivo? ¿Para qué? Pero la respuesta no se sabe. Tal vez sea la de Roberto Arlt cuando planteaba: sentirnos menos miserables.   

Convertir su pasión por la fotografía en profesión fue un compromiso arriesgado que adoptó con él mismo al escoger el autoaprendizaje y dejarse llevar, casi siempre, por su propia intuición: “Me autoimpuse el riesgo de aprender como autodidacta haciendo, además, algunos talleres específicos. Me gusta escribir y tomo apuntes, sin saber para qué o con qué sentido. Por otro lado, puedo recordar algo que en ese momento me resultó peculiar. Suelo recordar lo soñado cuando me acabo de levantar. Y esto me inspira proyectos y relatosPero a mí lo que me interesa es el punto de vista y la mirada del fotógrafo. Al menos eso es lo que me atrapa en las redes sociales: el discurso. Te encuentras obras bien ejecutadas técnicamente, pero que eventualmente pueden ser una imagen más”.  

Y añade: “hay artistas apasionantes, pero técnicamente muy malos. A mí personalmente me gusta que cada obra sea perfecta en la ejecución, además de ‘apasionada’. En el cine se ven mucho, obras perfectas. Pero desde que el streaming ha popularizado su difusión nos hemos acostumbrado a ver ciertos relatos, contados de una cierta manera. Y todo lo que rompe ese esquema pasa a ser considerado ‘de autor. Esto habría sido impensable hace diez años. Ejemplos recientes: 1917 o El Faro. A mí la comunicación mediante una imagen me gusta que proyecte una intención provocadora. ¡Que provoque algo! Este tipo de propuesta cada vez escasea más. Hoy las historias se repiten. El relato repite recursos que provienen del mismo imaginario desde hace 60-70 años. La victoria en los Oscars de Parásitos es interesante porque no respeta esa estructura. Es más densa y transgresora”.  

En cuanto a la entrada en escena del móvil como herramienta fotográfica afirma que principalmente ha aportado ventajas, mejorando hardware, zoom, nitidez, incorporando un nuevo grado cero de la imagen… comparado con una buena réflex. Tal vez la limitación principal que veo es el precio del Smartphone de gama alta. Tener la cámara en el móvil incentiva la creatividad. Incluso en los casos simples como buscar el mejor retrato en uncotidiana foto familiar genera una cierta alternativa. Y siembra esa inquietud: ‘me podría haber salido mejor’. Se propaga la fotografíaSe trata de enfocar cuál es el recorte de realidad que hago. ¿Qué quiero mostrar o qué quiero ocultar? Un móvil no nos convierte en fotógrafos. Sí en captadores de instantáneas 

Tras su dilatada experiencia realizando reseñas de los principales accesorios fotográficos para smartphones y como betatester de nuevas cámaras app, Fernando nos recomienda hacerse con uminitrípode, barato, práctico, usable y transportable. Permite hacer vídeos de registro correcto. Como variante y más dinámico: un gimbal estabilizador que permite desplazarse sin perder fluidez.  Y nos anima con un ejemplo cinematográficoEl resplandor de Stanley Kubrick es un alarde de destreza que potencia el sentido.  

Porque tiene muy claro que poseer buenas herramientas facilita el trabajo, pero no garantiza el éxito, para eso hace falta algún discurso que le dé sentido a todo el conjunto: “Yo he grabado un videoclip de música profesional con 2 móviles y dos cámaras. En mi opinión el resultado depende más de cómo articulas el discurso que de la herramienta. Hoy existen app que simplifican el proceso y la experiencia de crear un vídeo, como por ejemplo NIZO, una app para iOS, que prioriza la experiencia poética y que no hace imprescindible una edición profesional con Final CutPremiere Pro o Davinci Resolve. En mi opinión este mestizaje de lenguajes y dispositivos se utilizará cada vez más. Y es más efectivo al poder ofrecer una instantaneidad impensable hasta hace muy poco. Asimismo, cada vez más profesionales se incorporan al diseño de app’s y dotan de profesionalismo a estas herramientas que, además, resultan muy económicas. 

La charla con Fernando es apasionante, tanto por los vastos conocimientos sobre la imagen que posee, como por su punto de vista sensible pero arriesgado. Dos tazas de té después, toca despedirse, pero no sin antes preguntarle por el secreto para tomar buenas fotografías con el móvil. Lejos de lo que imaginábamos, la respuesta tiene más que ver con la intuición que con las prestaciones de nuestras cámaras: “Antes se decía que las primeras 1.000 imágenes eran las peores. Hoy son más de 10.000 las peores. La práctica a nivel intuitivo me parece importante, porque sobrepasa lo que el desarrollador ha previsto. En fotografía, los niños, que cada vez más temprano poseen un móvil, están acostumbrados a probar. El riesgo es que los modelos de comportamiento dependen de la coyuntura y hoy los modelos son ‘famosos, de YouTube o telerrealidad, e influencers’ con una proyección determinada y con intereses de marketing que pueden generar frustración a cierta edad. Probar de manera intuitiva es muy positivo. Los tutoriales sirven, hay que ser curioso e internalizar los procesos. Y relacionarlos con nuestra propia cosmovisión. 

Es posible que no nos convirtamos en los nuevos gurús de la imagen, pero asistiendo a uno de sus talleres, publicados en su web y redes, quizás entendamos un poco más aquella frase de Ansel Adams: “La fotografía es más que un medio para la comunicación efectiva de ideas. Es un arte creativo”.  

Por Sílvia Rubió [ver artículo original]

[Versión vídeo en YouTube]

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